Talpa occidentalis – TOPO IBERICO

Hay animalillos que sabes que existen pero que casi es imposible poder verlos, y este es, sin lugar a dudas, uno de ellos. No cabe duda que su vida subterránea ayuda a que así sea, pero a veces, sólo a veces, ocurren cosas que te permiten disfrutar de un encuentro casual con ellos.

Que había un topo por la huerta no era desconocido para mi. Encontrarme la tierra levantada, agujeros misteriosos y fugas de agua en los surcos de riego, eran cosas habituales y bastante dañinas. Tantos descalabros me preparaba que acabé comprando un ahuyentador solar que cada poco emite unos sonidos supuestamente molestos para ellos.

La verdad es que al principio sí surtió efecto y estuve una temporada sin volver a saber de él. Tiempo que duró lo que debió tardar en acostumbrarse a los susodichos ruidos porque de nuevo volvió a dar muestras de su vuelta. Incluso tenía la desfachatez de levantar la tierra justo al lado del aparatejo.

Pero la vida da muchas vueltas y no hay nada como estar en el lugar equivocado en el momento inapropiado. Y así el pobre topo debía transitar por una de sus galerías justo en el momento en que el que suscribe con regadera en mano se dispuso a echar agua a unas tiernas berzas.

Poco debió gustarle sentir tanta humedad porque emergió de la tierra con un impulso que lo dejó expuesto totalmente. El susto que me llevé como comprenderéis fue mayúsculo, aun así reaccioné rápidamente y lo aparté hacia el camino, donde la dureza no le permitió escapar mientras eché mano de un cubo para recogerlo.

Y así es como pude disfrutar un rato observándolo, mucho no, porque si su vida se desarrolla bajo tierra, tampoco era cosa tenerlo mucho tiempo en la superficie. Pero liberarlo no iba a hacerlo allí con tanto desperfecto como me había ocasionado, así que lo llevé a una zona alejada de las huertas donde no pudiera hacer daño y allí lo solté. Visto y no visto, como se puede apreciar en el vídeo, son unos poderosos excavadores y en un tris, se enterró y desapareció.

Reino: Animalia / Filo: Chordata / Clase: Mammalia / Orden: Eulipotyphla / Familia: Talpidae.

Nombre científico: Talpa occidentalis Cabrera, 1907.

El topo ibérico es de color negro parduzco, llega a medir unos 14 cm. y pesar algo más de 60 g., siendo más pequeñas las hembras. Presenta un aspecto rechoncho y casi no se aprecia el cuello. La cola mide alrededor de 2’5 cm.

Carece de pabellones auditivos y los ojos están ocultos bajo la piel. Las patas delanteras tienen forma de pala y cuentan con 5 dedos, estando perfectamente preparadas para excavar.

Tiene muy desarrollado el sentido del tacto, teniendo cubierto de pelos la cola y el hocico que le sirven de sensores.

El período de celo comienza entre marzo y mayo, teniendo las hembras normalmente sólo una camada al año de unas 4 crías. La gestación dura entre 28 y 42 días, tras los cuales en un nido esférico que la hembra prepara en una de las galerías, nace los descendientes totalmente desnudos, que tras 5 semanas estarán completamente desarrollados y preparados para independizarse.

Se alimenta de lombrices y una gran variedad de invertebrados, como insectos, larvas y moluscos.

En la península ibérica también está presente el topo europeo, Talpa europaea, de características muy similares, aunque de mayor tamaño, hocico más grande, extremidades anteriores más estrechas y que no tiene los ojos ocultos bajo la piel. En realidad, su correcta identificación sólo puede realizarse teniendo en cuenta mediciones craneales y dentarias.

8 respuestas a «Talpa occidentalis – TOPO IBERICO»

  1. Muy bueno. Si señor. Yo tampoco he tenido la suerte de ver ninguno. Pedazo de comunicador que estás hecho. Ole ese vídeo. 👏👏👏

  2. Espectacular poder ver una especie como ésta en su entorno natural, ya que es muy difícil «toparse» con uno.
    Muy chula la experiencia, Arturo. Y las berzas, a partir de ahora, pueden crecer aliviadas.
    Muchas gracias por compartirlo.

    1. Muchas gracias Juan Carlos, por comentar, por verlo y por estar ahí. A ver si se pasa todo esto y nos hacemos un cocidico con ellas.
      Un abrazo amigo.

  3. Qué suerte Arturo!!
    Como dices es fácil saber que están ahí, en mí pueblo tenemos bastantes, pero nunca he tenido la suerte de ver un topo con mis propios ojos. Gracias por compartir el vídeo con todos nosotros. Un abrazo.

    1. Para un amante de la naturaleza como tú David es cuestión de tiempo que tarde o temprano te topes con uno. Gracias a ti por leerme. Un abrazo.

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