Narcissus minor subespecie asturiensis – NARCISO DE ASTURIAS

Recuerdo año tras año ver las praderas de mi pueblo verdear con la llegada de la primavera, especialmente la ribera del río Castrón, y casi al mismo tiempo llenarse todo de puntos amarillos. Era la señal de la finalización del invierno y el comienzo de la explosión de vida, adormecida por la dura estación.

Esos puntos amarillos eran los abundantes y bonitos narcisos, que se elevaban sobre la hierba coronando sus pequeños tallos. Flor digna de ver, no en vano algunos creen que el nombre proviene de la mitología griega, según la cual Narciso era un joven de gran belleza que desdeñaba todas las propuestas amorosas. Entonces los dioses hicieron que se enamorara de su imagen al verse reflejado en un estanque, donde se arrojó en busca de sí mismo muriendo ahogado, brotando en aquel lugar esta bella flor. Más correcta parece la afirmación sobre su nombre, que afirma que proviene de la palabra griega narcótico, en referencia al olor penetrante y embriagador que las flores desprenden.

Pero volviendo a mi pueblo, la verdad es que tenemos la suerte de tener un paraje conocido como La Ribera, donde hay una infinita variedad, tanto de plantas como de animales. El único pero que se le puede poner, es que con el avance del verano nuestro río se nos queda sin agua, pero en primavera es digno de visitarse.

Nuestros pequeños narcisos son el comienzo de toda esa vida que surge como de la nada y que culmina con el rebrote de los robles, poniendo el adorno final a un paisaje sin igual. Pero no sólo salen en esta zona, allí donde hay una pradera es casi una misión imposible no ver alguno. A disfrutar de ellos que estamos en la época propicia.

Nombre científico:  Narcissus minor L. subsp. asturiensis (Jord) Barra & G. López, 1984.

Filo: Magnoliophyta / Clase: Liliopsida / Orden: Asparagales / Filo: Amaryllidaceae.

Se trata de una planta herbácea perenne que puede alcanzar hasta los 20 cm. de altura. El bulbo en forma de globo mide entre 1’5 y 2 cm. Las hojas son alargadas, alcanzado los 16 cm. de largo y poco más de medio centímetro de ancho. De ellas nace un tallo tubular, a veces ligeramente estriado, en cuyo final sale una flor solitaria de forma tubular y color amarillo, normalmente colgante, hermafrodita, con corona tubular y el borde ligeramente expandido. El fruto es una cápsula tubular de menos de menos de 2 cm, en cuyo interior están las semillas, de unos 2 mm., forma ovalada y color negro brillante.

Se distribuye por el noroeste peninsular por debajo de los 2.000 metros de altitud, en praderas, claros de matorral, claros de bosques, orillas de cursos de agua, brezales húmedos o repisas de roquedales.

Posee una fuerte resistencia a las condiciones invernales, pasando el invierno en forma de bulbo, empezando a brotar cuando todavía no ha finalizado la estación, siendo incluso frecuente verla asomar por encima de la nieve. La época de floración dura hasta los comienzos del verano.

Se reproduce tanto por bulbo como por semillas.

Datos científicos flor: Pedicelo de 3-10 mm., algo curvo y de sección circular. Tubo del perianto de 4-8 mm., amarillo, recto, que se estrecha gradualmente hacia el ápice. Tépalos de 7-15 mm., lanceolados, de patentes a erecto-patentes, obtusos o agudos, amarillos. Corona de 8-16 mm., cilíndrica y amarilla, más estrecha en la mitad, con el ápice más ancho y con los márgenes de sus lóbulos dentados o laciniados, irregulares. Androceo formado por 6 estambres libres, insertos en el perianto, con anteras amarillas unidas al filamento por su cara interna. Los filamentos estaminales son subiguales, rectos y blanquecinos. El gineceo tiene un ovario ínfero, verde, tricarpelar y trilocular, con un estilo solitario, de 11-14 mm, amarillento, más corto que la corona.

Veronica polita Fries, 1819 – VERÓNICA

Dicen que la buena esencia se guarda en frascos pequeños, y en verdad tiene que ser así, porque ir paseando por el medio de un camino agrícola y que te llame la atención una flor que estaba casi en la cuneta y apenas tiene 3 milímetros de diámetro, es una cosa, cuanto menos curiosa. Pero la verdad es que la flor tiene una coloración azulada tirando a violácea, que llama muchísimo la atención.

Esta pobre es una de las consideradas malas hierbas, de esas que arrancamos del huerto sin contemplación. Y como mala hierba tiene la virtud de crecer en cualquier sitio, ya que no es muy exigente con las condiciones que precisa. Parece ser que todos los terrenos le vienen bien y si están bien nitrogenados, mejor que mejor.

Lo malo que tiene es el tamaño, siendo tan diminuta y a poco que esté uno mal de la vista, pasa desapercibida del todo. Pero una vez detectada, se disfruta admirando esta pequeña joyita de la Naturaleza.

Sólo he encontrado otro nombre para ella, yerba gallinera, del que no explicaba nada. Pero dado que es comestible y suele brotar pronto, es fácil que tenga relación con su utilización como alimento verde para las gallinas durante el invierno.

Filo: Magnoliophyta / Clase: Magnoliopsida / Orden: Scrophulariales / Familia: Scrophulariaceae

Estamos ante una planta anual, que empieza a florecer en primavera y precisa abundancia de luz y calor.

La planta suele medir entre 5 y 30 cm. de altura, echando flores solitarias en los extremos de los tallos de entre 3 y 6 mm. de diámetro.

Las flores tienen cuatro pétalos unidos de color azul, una corola en forma de rueda protegida por cuatro sépalos de tamaño cónico, pilosos como el resto de la planta, destacando en el centro dos estambres de suma belleza y que al parecer le dan nombre a la planta, ya que se asemeja los ojos que Jesucristo dejó en el paño cuando la Verónica le secó el rostro durante su recorrido hacia el Calvario.

Las hojas son más largas que anchas y de forma lobulada, con pilosidades de dos tamaños diferentes, una más largas que otras.

Como veis poquita cosa digo sobre ella, una flor pequeña y la información que os dejo también pequeña, pero para mi gusto muy grande en belleza.

Podarcis guadarramae (Boscá, 1916) – LAGARTIJA LUSITANA

Hace un par de semanas mientras estaba haciendo cosillas en la huerta, cada poco escuchaba ruidos de plástico. No le daba importancia porque el sonido venía de donde tengo unos cubos y unas bolsas bajo una planta de romero, y como la mañana era soleada, de esas que da gusto estar al aire libre, imaginé que algún bichejo estaría por allí.

Pero como el ruido no cesaba, aprovechando que acabé con la tarea me acerqué a inspeccionar. Moví los cubos y las bolsas y no vi nada, así que sin más dejé el asunto. Por muy poco tiempo, porque no habría dado tres o cuatro pasos cuando volvió a sonar el dichoso sonido. Muy despacito me di la vuelta, acercándome mientras no paraba de oírse, hasta que me percaté que salía de una bolsa de plástico que había dejado apretujada entre unos tallos de la planta.

La cogí con cuidado y la fui desenvolviendo poco a poco hasta que quedó desvelado el misterio. Se ve que aprovechando el calor una lagartija se había metido allí dentro. Creo que no es que se hubiera quedado atrapada, porque la bolsa no estaba muy apretada, más bien que aprovechaba la temperatura que había cogido el plástico con el sol para calentarse.

Inmediatamente me vino a la cabeza el montón de ellas que capturé de niño para cuidarlas en terrarios, que rápidamente improvisaba con cualquier caja o botella de plástico que tuviera cerca. Capturarlas era un entretenimiento de habilidad, tan rápidas y ágiles, quedarse con la cola en la mano y que el animalico escapara era lo que ocurría la mayor parte de las veces. Tengo que reconocer que nunca me duró ninguna mucho, así que con esta no me entró la tentación de hacerla sufrir, y tras hacerle unas fotos me dispuse a soltarla.

Con tanto cuidado la cogí para no romperle la cola que se escapó, y escalando por el brazo arriba se fue para la espalda, donde estuvo un buen rato esquivando mis manos hasta que conseguí atraparla. La posé en la pared de piedra del huerto para que siguiera su camino y por allí continuó haciéndome compañía lo que quedaba de mañana, se ve que me cogió cariño.

Filo: Chordata / Clase: Sauropsida / Orden: Squamata / Suborden: Lacertilia / Familia: Lacertidae / Subfamilia: Lacertinae

Según los últimos estudios parece ser que las lagartijas pertenecientes a esta especie en realidad son dos especies distintas. Una se denominaría Podarcis guadarramae guadarramae y la otra Podarcis guadarramae lusitanica. La primera tendría una distribución más oriental y los machos son exclusivamente reticulados, mientras que la segunda es más occidental, tiene la cabeza más aplanada, siendo levemente más pequeña y ambos sexos pueden  tener coloración reticulada o rayada, aunque se solapan ambas zonas y la coloración varía mucho de un lugar a otro. Como en realidad no sé a qué subespecie de las dos pertenece el ejemplar de la fotografía, voy a hablar de la especie en general, tratándolas como una.

Los machos pueden llegar a tener 6’4 cm. de longitud contando la cabeza y el cuerpo, llegando a pesar apenas 4 gramos como máximo, siendo las hembras algo menores. Su aspecto general es aplanado. La cola mide aproximadamente el doble que el cuerpo. La garganta es blancuzca, raramente rosada, con puntos blancos en los machos. El vientre es blancuzco, rosa o salmón, a veces presenta coloración rojiza, sobre todo durante el celo, pero nunca amarillenta y es de color blanco en las hembras.

Se alimenta generalmente de insectos, que caza al acecho.

Realiza dos puestas al año de entre 1 y 5 huevos, la primera al inicio de la primavera y la segunda en verano. Depositan los huevos bajo un tronco, una piedra o directamente en el suelo. A los 60 u 80 días nacen las crías que ya miden unos 5 cm. Alcanzan la madurez sexual a los 8 meses y suelen tener una esperanza de vida de unos 3 años.

Esta especie solamente está presente en la península ibérica, encontrándose exclusivamente en la parte centro-oeste y noroeste.

Streptopelia decaocto (Frivaldsky, 1838) – TÓRTOLA TURCA

Una tarde de la semana pasada, cuando llegué al recinto del gallinero, me encontré que una bonita paloma se había quedado atrapada dentro del enredado que hay para que no entren los pájaros a comer la comida de las gallinas. Como hay algunos trozos abiertos pues la pobre encontró bien la entrada, pero se ve que después de ponerse tibia a trigo y cebada, no tenía la cabeza tan despejada para ver bien dónde estaba la salida.

Una vez dentro me di cuenta de que era una tórtola. No paraba de revolotear de un lado a otro, sin ser capaz de dar con un trozo abierto para escapar y lo único que hacía la muy despistada era cansarse. Así estuvo un buen rato, lo que aproveché para hacerle unas fotos, hasta que se quedó exhausta y la pude capturar.

Salí fuera del recinto para soltarla y grabarla en vídeo, pudiendo verla en detalle más de cerca. Me llamó mucho la atención sus preciosos ojos con el iris de color rojo y lo pequeñajas que son una vez que las tienes en la mano. Lo que si tenía grande era el buche, a reventar, era imposible que hubiera podido comer un grano más.

El vídeo no es muy largo, pero se puede ver que en el momento que le solté las patas, salió como alma que lleva el diablo, lanzando una especie de chillido que nada tiene que ver con su canto, que es una especie de cu-cuuu-cu. Quiero creer que me dio las gracias. Precisamente su canto es una de las formas de distinguirla de la tórtola doméstica, muy parecidas; en estas otras el sonido se asemeja más a cu-curucuuu y son de menor tamaño.

Pincha aquí para ver un vídeo de su liberación.

Reino: Animalia / Filo: Chordata / Clase: Aves / Orden: Columbiformes / Familia: Columbidae.

Del pico a la cola mide unos 33 cm., tiene una envergadura alar de hasta 55 cm. y pesa aproximadamente 250 g.

El macho y la hembra son muy similares. En el cuello presentan un collar negro, rodeado de un ribete blanco excepto en la parte delantera. Los ejemplares juveniles no presentan este collar. Las patas son cortas y de color rojo y el pico negro. El plumaje es de color gris claro, con tonalidades ocres en la parte superior y rosadas en el pecho y cabeza. Las plumas remeras de las alas son de color negro. La cola es larga, con las plumas laterales y el extremo de tonalidad blanquecina.

Construyen unos nidos muy simples consistentes en una plataforma rígida de palitos acumulados, sobre los que suelen realizar una puesta de uno o dos huevos de color blanco. La incubación dura aproximadamente dos semanas y los polluelos abandonan el nido hacia la tercera. Pueden llegar a sacar hasta cuatro polladas al año entre los meses de febrero y octubre.

Esta especie no es originaria de España, llegó procedente de Asia en la década de los 60, distribuyéndose de forma espectacular desde entonces, estando perfectamente asentada en la actualidad. Es de carácter sedentario y muy común verla en proximidades de asentamientos humanos.

Se alimenta de granos de cereal y semillas herbáceas, y en menor medida de brotes y pequeños invertebrados.

Thaumetopoea pityocampa (Denis & Schiffermüller, 1775) – PROCESIONARIA DEL PINO

El pasado miércoles por la mañana me encontré con una fila de orugas de esta original y peligrosa especie. Original por su forma de procesionar, en fila una tras otra, al mismo ritmo y sin perderse, así como por su forma de vida, sobre la que más adelante hablaré. Peligrosa por las reacciones alérgicas que pueden provocar si se tiene contacto con ellas, que suelen ser más graves en los animales al ser el contacto más directo. Como dueño de perro temo siempre la llegada de esta temporada, más teniendo un parque al lado con pinos.

El año pasado sin ir más lejos, el perrito de un vecino tocó una con el morro y lo tuvieron que tener ingresado en una clínica veterinaria unos cuantos días. El pobre no lo pasó nada bien y por suerte, no tuvo efectos secundarios y quedó perfecto. Sin embargo, leyendo sobre ellas he visto fotografías de animales que han perdido incluso un trozo de lengua, así que peligro, sí tienen.

Como estaba con el perro y enseguida tuve claro cuál iba a ser la siguiente entrada del blog, lo subí a casa y bajé para grabarlas en vídeo. La semana anterior ya observé una subiendo por un platanero, por lo que fotografías ya tenía. Me pareció raro ver una sólo, pero la cosa estaba clara, ya había empezado la temporada de las procesiones, igual influye la cercanía de la Semana Santa.

En el video que incluyo a continuación de la fotografía, hice un experimento y les interrumpí la hilera para que veáis su reacción.

Pincha aquí para ver el vídeo del avance en procesión

Filo: Arthropoda /Subfilo: Hexápoda /Clase: Insecta / Orden: Lepidóptera / Superfamilia: Noctuoidea / Familia: Notodontidae / Subfamilia: Thaumatopoeinae

Las polillas de esta especie son nocturnas y vuelan en verano, teniendo un ciclo de vida muy corto de 2 ó 3 días. Tras aparearse las hembras ponen los huevos en las acículas de los pinos, formando un cilindro alrededor de una hoja de unos 300 huevos, que luego forra con sus escamas. Aprovecho para dedicar la entrada a mi amigo Manuel Ángel Blanco y agradecerle el envío de la fotografía de la puesta.

Las hembras son más grandes que los machos, llegando a tener una envergadura alar de 5 cm. El tórax se encuentra cubierto de pelos grisáceos y el abdomen es cilíndrico y grueso cubierto de escamas doradas. Las alas anteriores son grisáceas y las posteriores blanquecinas. Los machos son más estilizados que las hembras, con tórax mucho más peludo y tienen tres franjas más oscuras en las alas anteriores. Las antenas en ellos son mucho más pectinadas (forma de peine) que las de ellas, que parecen más filamentosas.

Al mes nacen las larvas que comienzan a alimentarse de los brotes y hojas del pino. Al principio son gregarias, pero hacia el final del verano se agrupan formando bolsones en las partes más soleadas del pino para protegerse del frío invernal, coincidiendo más o menos con la tercera fase larvaria. En los bolsones pasan el día, y al atardecer siempre guiadas por una hembra salen alimentarse en hilera.

Tras pasar por cinco fases larvarias, al llegar la primavera bajan de los árboles en procesión buscando un lugar donde enterrarse, más o menos a unos 20 cm. de profundidad, e hilar un capullo de seda de color castaño rojizo extremadamente urticante, de donde emergerá a partir del mes la polilla. Si las condiciones climáticas no son las adecuadas, pueden permanecer en esta forma de crisálida hasta cuatro años, entrando en un estado que se conoce como diapausa.

Las orugas producen estas irritaciones a partir del tercer estadio larvario, que es cuando desarrollan los pelos urticantes de color blanquecino, que lanzan al aire cuando son molestadas y adquieren la coloración parda.