Tarentola mauritanica (Linnaeus, 1758) – SALAMANQUESA COMÚN

Paseando por los extrarradios del bosque de Valorio en Zamora he visto muchos ejemplares de esta especie. Hay que fijarse detenidamente porque a simple vista no se ven, se camuflan muy bien en las rocas de arenisca y cuando las detectas, de lentas no tienen nada. Este ejemplar salió a calentarse una soleada, que no cálida, tarde de invierno. Igual buscaba alimento, a saber. Pero no hace falta irse muy lejos para ver a estos curiosillos reptiles. Su actividad está muy ligada a la nuestra y se pueden ver en paredes y tapias, cerca de farolas o fuentes de luz, al acecho de los insectos que se acerquen y les puedan servir de alimento. Y cuanta más alta sea la temperatura, más fácilmente nos podremos encontrar con ellas. Lo que sí es curioso es que son unas “spidermans” de la naturaleza, no hay vertical que se les resista, incluso boca abajo pueden moverse sin ningún problema correteando detrás de bichejos por los techos. Algunas creencias ancestrales las calificaban de venenosas, incluso se decía que si una te escupía se te caía el pelo, pero no es cierto y no presenta ningún riesgo para el ser humano, más bien todo lo contrario, son unas eficaces insecticidas. Y si fuera cierto, que gran ruina para los negocios depilatorios tan de moda hoy en día.

Filo: Chordata / Infrafilo: Gnathostomata – Vertebrata / Clase: Reptilia – Sauropsida / Orden: Squamata / Infraorden: Gekkota / Familia: Phylodactylidae

Alcanzan los 16 cm. de longitud, incluyendo la cola. Los machos pueden pesar unos 12 g. y las hembras algo menos. Son de color gris pardo a gris amarillo, aunque cambian de color para adaptarse al entorno. Su complexión es robusta, con cabeza y cuerpo aplanados. La cabeza es ancha y ligeramente triangular acabada en un hocico redondeado, coronada con unos prominentes ojos grises con pupilas verticales, que se dilatan mucho en la oscuridad para tener una mejor visión. Las hembras tienen la cabeza comparativamente mayor con respecto al cuerpo que los machos y los dedos 1º, 2º y 5º retráctiles. El dorso está cubierto de escamas, presentando hileras de tubérculos que le dan un aspecto rugoso. La cola es larga y similar al dorso, con bandas de distintos tonos, de la cual se pueden desprender cuando se sienten en peligro, ya que se regenera sola, aunque tras ello presenta un aspecto más liso. Las patas son cortas con los dedos bien marcados y aplanados, provistos de laminillas de succión y cerdas microscópicas que le permiten adherirse a superficies verticales. Solo tienen uñas en los dedos 3º y 4º, lo que la diferencia de la salamanquesa rosada.

Es de hábitos crepusculares o nocturnos, aunque buscan el sol matinal para calentarse, permaneciendo ocultas el resto del tiempo.

Se alimentan de insectos, arácnidos e incluso larvas de insectos.

Gusta de hábitats no excesivamente fríos, adecuadamente expuestos al sol y con refugios, como roquedos y troncos de árboles. Evita los bosques cerrados, pero sí se encuentra en zonas arbustivas de baja densidad.

Durante el celo, que tiene lugar en la primavera, los machos realizan llamadas para atraer la atención de las hembras (similares a los chillidos del ratón). Durante el apareamiento el macho muerde el vientre de la hembra para sujetarla. Luego la hembra deposita unos pocos huevos (generalmente 1 ó 2) en grietas, bajo rocas o cavidades de árboles, que eclosionan a las pocas semanas o tras varios meses, aunque lo general es un periodo de incubación de unas 14 semanas. Los huevos son blancos y pegajosos para adherirse a la superficies, endureciéndose con el tiempo, hasta que eclosionan, saliendo las pequeñas salamanquesas que miden entre 4 y 6 cm., incluida la cola. Las hembras pueden llegar a realizar 3 puestas al año.

Imagen tomada por Miriam García y Luis Miguel Gullón, el 27-05-2018, en una persiana metálica de una tienda bajo una farola, en casco urbano de Zamora.

Vinca major Linnaeus, 1753 subespecie major

Antes de que se usara como planta ornamental en multitud de jardines, ya en las paredes de piedra de huertas y prados de mi pueblo hacía este efecto decorativo y es que la naturaleza es muy sabia. No sólo recuerdo ver paredes cubiertas por ella, también decoraban la parte de abajo de algún arbolillo que se dejaba querer durante su avance. Hoy en día, el abandono de gran parte de esas huertas le ha brindado la posibilidad de extenderse a su libre antojo, sin los peligros de hoces y azadas que antaño la amenazaban. La verdad es que el contraste del violeta sobre el verde hace que las flores de esta preciosa “enredadera” sean muy llamativas, por lo menos para mi gusto. Aquí os dejo la fotografía de un ejemplar que valientemente perdura en un lateral de nuestra finca, aislado pero constante, y fiel a su cita floral cuando llega el buen tiempo.

Reino: Plantae / División: Spermatophyta – Angiospermae / Familia: Apocynaceae.

También conocida como hierba doncella, brusela, violeta de las brujas, vincapervinca…, entre otros muchos nombres.

Es una planta de hoja perenne que crece a ras de suelo, alcanzando unos 30-40 cm. de altura.

Las hojas son ovaladas, lisas y de color verde medio a verde oscuro, presentando pelillos cortos en el borde.

Florece en primavera y verano. Las flores son solitarias de unos 3-5 cm. de diámetro y de color violáceo.

Los tallos, a medida que crece, van enraizando en el suelo.

Hábitat: sotobosques húmedos y cauces fluviales. Resiste muy bien las bajas temperaturas, aunque puede perder hojas si éstas se mantienen bajo cero.

Además de los usos ornamentales, también se usa con fines medicinales al contener alcaloides.

Tiene una variedad llamada variegata, en la cual las hojas tienen el borde blanquecino amarillento

Scolopax rusticola (Linnaeus, 1758) – BECADA

Sólo he tenido la oportunidad de ver un ejemplar de esta singular y escurridiza especie. Recuerdo que fue hace muchos, pero que muchos años, en un bosque entre Soria y Almazán, una tarde que estaba recogiendo setas en compañía de un amigo. Mi ojo debía estar centrado en encontrar níscalos porque en un momento dado me habló muy bajo y me dijo que me acercara y mirara, señalando un punto en el suelo, pero yo no veía nada. Y así se lo dije, “no veo nada”. “Hay una becada”, me susurró, a la vez que volvía a señalar hacia el mismo sitio. Entonces la vi, camuflada entre la hojarasca. Fue una miaja de tiempo que tardó en levantar el vuelo cuando se acercó el perrito de mi amigo que también había sentido curiosidad. Me quedé alucinado por el mimetismo que tenía y porque a pesar de mi afición por todo lo relacionado con los animales y plantas desde edad muy temprana, en la vida había oído hablar de semejante pájaro. Me explicó que era un ave muy singular, que se valía de un pico muy largo para sacar las lombrices del suelo, que tenía un sistema digestivo muy simple sin estómago y alguna cosa más. Pues bien, mi cuñado Álvaro, a quien le agradezco la fotografía, ha tenido la oportunidad de obtener esta imagen, así que como sé la dificultad que hay para que esta especie sea uno de los “animales y plantas que me voy encontrando”, la voy a incorporar sin esperar más, aunque sea basada en un fugaz recuerdo.

Filo: Chordata / Clase: Aves / Orden: Charadriiformes / Familia: Seolopacidae.

También se la conoce como chocha perdiz, sorda y gallinuela, entre otros nombres.

Mide 33-38 cm. de altura, pesa 258-365 g. y tiene una envergadura alar entre 55 y 65 cm. Cuando vuela presenta alas redondeadas.

Posee un largo pico, unas patas cortas y unos grandes ojos oscuros, colocados en una posición muy retardada en la cabeza, que le otorga un campo visual casi circular.

Su plumaje, que es igual en los machos y en las hembras, está dominado por tonos marrones y rojizos, presentado en el dorso un complejo diseño de punteados y manchas de diferente tonalidad. En el vientre los tonos son más cremosos con estrías transversales de color oscuro.

Es un ave reacia a volar que confía mucho en su virtud para camuflarse, pero que al sentirse amenazada emprende un vuelo errático y zigzagueante a baja altura entre los árboles.

Su hábitat es forestal, prefiriendo los bosques húmedos.

Se alimenta predominantemente de invertebrados que atrapa hundiendo su largo pico entre el fango y la hojarasca, el cual está dotado en su extremo de multitud de pequeños poros sensibles y numerosas terminaciones nerviosas. Se completa su dieta con semillas y hierbas.

En España se reproduce en la franja superior e islas Canarias. Durante el invierno su presencia se amplía a la casi totalidad del territorio, con la llegada de los ejemplares migratorios.

El macho durante el cortejo (en los anocheceres de los meses de marzo a junio), realiza vuelos cortos emitiendo un sonido ronco que finaliza con un reclamo chirriante. La hembra lo atrae al suelo, permaneciendo juntos durante 3 ó 4 días. Cada macho suele aparearse con unas cuatro hembras.

El nido se ubica directamente en el suelo, oculto entre la vegetación baja y la hojarasca, normalmente junto a un árbol o arbusto, y consiste en una suave depresión de unos 12-15 centímetros de diámetro y 2-5 centímetros de profundidad, revestida con hojas y hierbas secas, acículas de pino y algunas plumas. La puesta consta normalmente de cuatro huevos (varía de 2 a 5) de color beis o pardo rosado con motas pardas, los cuales son incubados por la hembra durante 21-24 días. Los pollos están cubiertos por un sedoso y críptico plumón. Al poco de nacer se desplazan con soltura por el suelo, obteniendo rápidamente la coloración de los adultos y desarrollándose por completo en unos 15-20 días.

Scaurus punctatus Fabricius, 1798

Es curioso que nunca me hubiera fijado en este “escarabajo” y últimamente parece que lo vea por todas partes. Que estoy en el huerto y muevo unas piedras, uno que hay debajo; que salgo a dar una vuelta con el perro y le doy con el pie a una hoja seca, ahí hay otro… Incluso hasta por el centro de la ciudad cuando el otro día daba un paseo por una calle principal, allí había uno junto a un bordillo, si bien es cierto que había un jardín cerca. La cosa parece ser que tiene una explicación muy sencilla y es que su distribución es muy amplia. Me hace mucha gracia su lento caminar buscando donde volver a esconderse, parece como si les costara trabajo. Es una cosa un poco extraña, como si estuvieran articulados, un poco adinosauriada. De todas formas por lo que veo, van a dejar de verse hasta la primavera, con la llegada por fin del invierno. Una cosa que me ha parecido curiosa es que para ser un insecto tan abundante, no tenga un nombre común. Si alguien sabe alguno le agradecería que me lo comunicara. Esto es lo que he descubierto sobre ellos:

Filo: Arthropoda / Subfilo: Hexapoda / Clase: Insecta / Orden: Coleoptera / Suborden: Polyphaga / Infraorden: Cucujifornia / Superfamilia: Tenebrionoidea / Familia: Tenebrionidae / Subfamilia: Tenebrioninae / Tribu: Scaurini

Son insectos que pueden resistir temperaturas muy altas, son estrictamente nocturnos y se alimentan de materia orgánica en descomposición. Se encuentran en lugares secos y generalmente habitan bajo piedras.

Las larvas son de tipo cucujiforme, alargadas y con el tegumento endurecido.

Los adultos son activos desde el principio de la primavera hasta finales del verano, siendo más posible encontrar hembras al final del periodo buscando sitios donde hacer las puestas.

Su longitud varía entre los 12 y los 20 mm. Cuerpo alargado, algo brillante, dividido en cabeza, tórax y abdomen, de color negro grisáceo a negro.

La cabeza es cuadrada con las antenas cortas y gruesas con forma filiforme (parece un hilo con cuentas), con los artejos 5 al 10 transversos y el 11 el doble de largo que de ancho, cónico (forma de lágrima), con puntuación fuerte, densa y rugosa.

Los rebordes laterales del tórax están cubiertos, en parte, por el abombamiento del disco cuando se mira el insecto por encima; la puntuación es ordinariamente fina y espaciada en el medio, haciéndose más fuerte y densa hacia los lados, sobre todo por detrás.

Los élitros (alas anteriores endurecidas) del abdomen tienen las tres costillas bajas y poco marcadas (la dorsal a veces borrada por delante), rectas; con intervalos con series de puntos bastante grandes y, por lo general, bien impresos. Entre los puntos el fondo es en parte liso y en parte finamente granuloso, predominando siempre las series de puntos sobre la granulación.

Los machos tienen las patas anteriores con fémures más gruesos que las hembras, los dientes también más fuertes y gruesos y las tibias de las patas delanteras dentadas o escotadas (forma de espina que mira hacia adelante).

Saturnia pavonia (Linnaeus, 1758) – PEQUEÑO PAVÓN

Una tarde de mediados del mes de abril al salir de casa encontré posada sobre el suelo empedrado esta preciosa mariposa nocturna. Llevaba mucho tiempo sin avistar una y su visión me transportó al pasado. A aquellas cálidas noches primaverales o incluso del verano, cuando siendo un niño jugaba por las calles del pueblo y no era difícil verlas posadas en las paredes de las viviendas, a la luz de las farolas. Recuerdo que la curiosidad por su tamaño me llevó a investigar sobre ellas y en los libros de la biblioteca pública, descubrí que se trataba del Gran Pavón. Pero este ejemplar no pertenece a esa especie, aunque son del mismo género, Saturnia pavonia, comúnmente llamado Pequeño Pavón, presenta unas manchas anaranjadas en el extremo de las alas posteriores que no tiene su hermana mayor, además de como bien indica su nombre vulgar, ser de menor tamaño. No me atribuyo su correcta identificación y se lo agradezco a un experto compañero de otra web el haberlo hecho. Esto es lo que he descubierto sobre ella:

Filo: Arthropoda /Subfilo: Hexápoda /Clase: Insecta / Orden: Lepidóptera / Superfamilia: Bombycoidea / Familia: Saturniidae / Subfamilia: Saturniinae / Tribu: Saturniini / Género: Saturnia / Subgénero: Eudia.

Presentan un marcado dimorfismo sexual, mientras que los machos miden entre 5 y 6 cm., las hembras alcanzan los 7’5 cm. Los machos tienen las antenas más pectinadas (forma de peine), el abdomen más pequeño y presentan unas manchas amarillo anaranjadas en las alas posteriores, siendo las hembras más grisáceas.

Los huevos son ovalados, midiendo entre 1’4 y 2’2 mm, de color blanco grisáceo, eclosionan a los 10- 14 días de la puesta.

Las larvas, que llegan a alcanzar los 6 cm., miden 2 mm. al nacer, se alimentan primeramente de la pared del huevo. Son negruzcas con manchas anaranjadas a los lados, las cuales se van uniendo a medida que crecen y rodeando la base de unos tubérculos pilosos que poseen, mientras que las partes oscuras van obteniendo tonalidad verde. Al llegar a la etapa adulta son verdes con una línea subespiracular amarilla en los segmentos abdominales, presentando en cada segmento en el dorso, medio anillo de tubérculos con sedas espinosas amarillas, rosadas o anaranjadas y en ocasiones a su alrededor un anillo negro.

A principios del otoño, cada larva hace un capullo uniforme de color marrón violáceo, donde permanecerá hasta la primavera siguiente.

Los machos son diurnos y vuelan en zig-zag. Las hembras, que permanecen posadas durante el día, vuelan de noche emitiendo feromonas mediante una glándula que poseen en el dorso, para atraer a los machos, los cuales las detectan desde varios kilómetros de distancia, gracias a unos orgánulos que poseen en las antenas.

Se las puede encontrar hasta los 2.000 m. de altura y sus plantas nutricias son endrinos, zarzas, sauces, brezos y abedules, entre otras. Las mariposas tienen el sistema digestivo atrofiado y no ingieran alimentos, muriendo al poco tiempo.