Pollicipes pollicipes – PERCEBE

Para mi, uno de los mayores placeres que me puede ofrecer la vida, es acercarme a la orilla del mar o la mar, como cada cual quiera decirlo, y disfrutar de ese olor inconfundible y de ese aire que me llena los pulmones como en muy pocos lugares. Así que siempre que puedo, que es bastante menos de lo que me gustaría, aprovecho para acercarme y disfrutarlo, porque a veces se encuentra uno cosas como de la que hablo en esta entrada.

Y es que después de uno de los paseos playeros de este pasado verano, en el consiguiente curioseo habitual entre las rocas, vi estos magníficos ejemplares en una playa de Cantabria. Me sorprendió un poco encontrarlos tan grandes porque la zona está siempre bastante concurrida y no es que estuvieran tampoco muy escondidos, pero bueno, es cosa de alegrarse, ya que demuestra que poco a poco vamos tomando un poco más de conciencia con proteger el medio ambiente.

Al ser otro de los animalejos que tenemos asociados con la cazuela y ser tan apreciados en gastronomía, era una pena no hace tantos años, ver las rocas mas peladas que la cima del Everest. En un lugar por el que pasan miles y miles de personas, unos que arranco yo, otros que arranca el otro, pues al final lo dicho, era un desastre. Ahora da gusto ver a los adultos enseñándoles a los niños algunos de estos seres vivos que viven en el mar y que de otra forma no iban a poder ver, si no es en la pescadería o en un supermercado. Pero no es lo mismo, ni mucho menos.

La verdad es que fue un gustazo verlos tan majos ahí entre los mejillones. El hecho de tener su hábitat ambas especies en la zona intermareal, es decir, la que queda entre la bajamar y la pleamar, hace que sea frecuente encontrarlos habitando juntos y en buena armonía, como es el caso.

Nombre científico: Pollicipes pollicipes (Gmelin, 1790).

Filo: Arthropoda / Subfilo: Crustacea / Clase: Thecostraca / Subclase: Cirripedia / Superorden: Thoracica / Orden: Pedunculata / Familia: Scalpellidae.

Los percebes tienen dos partes claramente diferenciadas: la superior llamada uña y la inferior denominada pedúnculo. En total llega a medir hasta 12 centímetros de longitud.

La uña esta cubierta por una veintena de placas calcáreas, de un color blanco, desde grisáceo hasta amarillento. Cinco de estas placas son más grandes que las restantes y las otras se sitúan entre estas y sobre la parte inferior del percebe. En su interior se encuentran la mayor parte de los órganos vitales del animal.

El pedúnculo, con el que se adhiere a las rocas a través de una sustancia cementosa que segregra por el extremo, es cilíndrico, carnoso, puede presentar tonalidades negras, verdosas, marrones o rojizas, y esta cubierto por pequeñas escamas formando una piel áspera y consistente.

Respiran captando el oxígeno disuelto en el agua, a través de constantes movimientos de sus cirros, que son seis pares de pequeños filamentos situados en la uña. Estos cirros también le sirven para recoger el fitoplancton, microorganismos y otras partículas en suspensión de las que se alimenta y llevarlas a la boca, quedándose con los nutrientes y expulsando las sustancias no comestibles.

Ambas necesidades, la respiratoria y la alimentaria, hace que se sitúen en las zonas más expuestas y batidas por el mar. De ahí la dificultad de su extracción, su alto precio económico y la gran cantidad de bajas sufridas entre los percebeiros a lo largo de los años.

Son hermafroditas pero necesitan de otro individuo para fecundarse. Los órganos sexuales masculinos están situados en el último par de cirros y los femeninos en el pedúnculo. Tras la fecundación, que suele ser dos veces al año, una en primavera y otra en verano, los huevos permanecen en una cavidad llamada paleal durante doscientos días hasta que eclosionan y salen las larvas, que son expulsadas y permanecen flotando entre el plancton, realizando una serie de mudas durante los dos siguientes meses, para acabar transformándose en un caparazón bivalvo que ya puede adherirse a la roca, donde se transforma en adulto.

Dos meses después empieza su desplazamiento por la roca, buscando grupos de adultos de su misma especie, donde se fija y pasa el resto de su vida.

Como es bien sabido se halla ampliamente distribuido por toda la cornisa cantábrica, aunque también se encuentra en la franja mediterránea.

2 respuesta a “Pollicipes pollicipes – PERCEBE”

  1. Muy buena entrada. Curioso el que sean larvas antes de adherirse a la roca, no lo sabía. A la cama no te irás…

    1. Gracias Borum. Misterios del mundo animal, los vemos clavados en las rocas, pero antes ya han tenido su vidilla.

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